Prevención del deterioro cognitivo: La recuperación de la información.

A nivel popular el concepto de memoria hace referencia a la capacidad de recuperaciórec2n de la información. En cambio, desde la psicología y las neurociencias, la recuperación de la información es el último paso de toda una serie de procesos que denominamos memoria ( registro, almacenamiento y recuperación). Como ya se ha explicado, un fallo en alguno de estos componentes puede llevar a la pérdida de memoria, pero no obstante, existen “trucos” y estrategias específicas que pueden ayudarnos a evitar o compensar estos fallos. Hoy nos centraremos en explicar las características que definen este último pero importante paso, y como venimos haciendo, aportaremos algunas claves que nos ayuden a mejorar el recuerdo.

A veces sucede que, incluso tras prestar buena atención y emplear estrategias que favorezcan el “almacenamiento” de la información, a la hora de recuperarla entontramos ciertas dificultades. Un ejemplo claro es el fenómeno de “la punta de la lengua”. Sabemos qué queremos decir, qué significa la palabra que buscamos, para qué sirve el objeto que queremos nombrar o incluso características de la persona pero no su nombre. Otro ejemplo es cuando nos vamos de una habitación a otra de nuestra casa y cuando llegamos no recordamos qué queríamos hacer. Pero lo que mas puede molestarnos en nuestra vida diaria es no recordar dónde hemos dejado ciertos objetos.

Para ayudarnos a recuperar la información, los “trucos” disponibles no se basan tanto en emplear estrategias mentales como hasta ahora hemos estado explicando, sino más bien modificar nuestros propios hábitos y usar ayudas externas ( agendas, listas, post-it, etc). En este caso, la modificación de comportamientos se orientaría a facilitar el recuerdo de “dónde” dejamos ciertos objetos. En cambio, el uso de agendas y otras herramientas de ayuda nos ayudaría a recordar hechos concretos ( citas, actividades puntuales, etc). En definitiva para actividades cotidianas es bueno establecer rutinas, mientras que para aquellas que se salgan de lo habitual es mejor usar algún soporte donde podamos ecribir lo que debemos de hacer o debemos recordar.

Algunas rutinas que pueden ayudarnos pueden ser:

  • Mantener unos horarios estables.
  • Establecer un lugar específico y concreto para guardar ciertos objetos.
  • Realizar tareas habituales siempre de la misma forma.

Por otra parte, para el recuerdo de cosas fuera de lo habitual podemos:

  • Anotar en un calendario nuestros compromisos justo en la cuadrícula del día señalado.
  • Dejar un taco de post-it junto al teléfono de casa.
  • Preparar listas cuando tengamos que hacer alguna compra importante o hacer una serie de cosas en el mismo día. Irlas tachando una vez cumplidas.
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