Prevención del deterioro cognitivo: El autocuidado del cuidador.

Por cuidador/a se entiende cualquier persona que de forma informal ( no profesional), atienda las necesidades básicas de otra persocuidadornal, más específicamente si padece alguna enfermedad crónica. En referencia al deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer, el perfil suele ser: mujer, mayor de 50 años y esposa o hija del enfermo.

Cuando recibimos el diagnóstico de deterioro cognitivo, comenzamos a preocuparnos por nuestro familiar, queremos informarnos de la enfermedad, de los recursos disponibles para ayudarlo y mejorar su calidad de vida, de la diversidad de tratamientos existentes, etc. Pero pocas veces pensamos en nosotras mismas. Ser cuidadora principal supone una serie de cambios en nuestros estilos de vida que requieren una adaptación. Así por ejemplo, puede suceder que tengamos que acoger a nuestro familiar a nuestro hogar,  o bien mudarnos a vivir con él. También es típico enfrentarnos a dudas sobre cómo atenderle o si lo hacemos bien. Pero sin duda, lo que más difícil se nos hace es ver como un ser querido va perdiendo autonomía.

Con todos estos cambios y dudas es normal que nos sintamos estresadas y con miedo. A esto se le suma nuestra propia pérdida de libertad y la necesaria renuncia de algunas actividades de las que disfrutábamos antes. Si no aprendemos a aceptar la situación y sobre todo gestionar nuestro tiempo y cuidar nuestra propia salud podemos llegar a sufrir lo que desde la psicología se ha llamado “síndrome de burnout” o “sobrecarga del cuidador”. Es el resultado de mantener durante un periodo largo de tiempo una situación de estrés, fatiga y agotamiento y se caracteriza por estado de ánimo depresivo, ansiedad generalizada pero sin poder definir exactamente el por qué, cansancio físico, irritabilidad e incluso pensamientos negativos hacia el familiar dependiente, que a su vez nos provoca culpabilidad. Esto repercutirá en una peor salud en nosotras mismas y en la calidad de la atención a la persona dependiente. Por todo esto es necesario que tras el diagnóstico, también nos preocupemos por nuestra propia salud, a la larga tanto tu familiar como tú lo agradeceréis.

Así, hoy daremos algunas pautas y consejos que nos ayudarán a afrontar mejor esta situación:

  • Aprende a vivir con la nueva situación, intenta, en la medida de lo posible integrarla en el resto de actividades que tengas.

  • Pide información a profesionales sobre las características de la enfermedad de Alzheimer, te ayudará a comprender mejor los cambios que se darán en tu familiar.

  • No te sientas culpable. Es normal desear vivir una época en la que gozábamos de mayor libertad.

  • No culpes al familiar por sus cambio en el comportamiento, piensa que es sólo producto de su enfermedad.

  • Pide ayuda a otros familiares desde el primer momento. Podéis establecer horarios, así tendrás un periodo de tiempo para atender a tus propias necesidades.

  • Mantén activo a tu familiar, pasea con el/ella, anímalo a que participe en las tareas del hogar que aun pueda realizar, llévalo a algún centro de estimulación cognitiva.

  • Si vas notando que la situación te va superando, tal vez sea hora de buscar ayuda psicológica.

    En las próximas entradas nos centraremos a explicar mejor las características del “síndrome del cuidador”, y estrategias para evitarlo o superarlo.

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