El síndrome de burnout en el cuidador de la persona mayor: ¿ Qué hacer para evitarlo?

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Como ya comentamos en un post anterior, tras el diagnóstico de deterioro cognitivo, es común que a la cuidadora principal de la persona enferma, se le llenen la cabeza de dudas, preocupaciones e inseguridades. Si bien esto es una situación perfectamente normal, conviene señalar que si no se acepta la situación y se realizan determinados cambios en actitudes y comportamientos, a la larga podemos sufrir lo que se ha conocido como síndrome de burnout.

El síndrome de burnout, no se da de forma inmediata tras adquirir el rol de cuidadora principal, más bien es una consecuencia a largo plazo de una mala gestión de las emociones y pensamientos que la nueva situación nos provoca. Pueden darse una serie de circunstancias que van a hacer que el riesgo de padecer burnout sea mayor. Destacan:

  • Asumir todo el cuidado de la persona mayor.
  • Tener una edad igual o superior a los 60 años.
  • Tener algún problema de salud crónico ( osteoporosis, artritis, artrosis, fibromialgia, etc).
  • Tener un apoyo social deficiente.
  • Dejar tu ocupación habitual por el cuidado de la persona.
  • Tener pocas actividades de ocio.
  • Tener tendencia a la ansiedad.

Evaluar nuestra situación al inicio de nuestra vida como cuidadora principal, puede sernos útil, así conoceremos nuestros factores de riesgo para desarrollar el “síndrome de burnout” y poder hacer los cambios oportunos mucho antes de que éstos aparezcan. En definitiva, estaremos previniendo una situación que afectará tanto nuestra salud como la de la persona que cuidamos.

No obstante, puede suceder que a pesar de conocer cuáles son nuestros “puntos flacos”, no sepamos qué hacer o dónde acudir, para reducirlos. Por esto, nuestros consejos de hoy van dirigidos a orientar las acciones que podemos llevar a cabo:

  • Tómate tu salud en serio, ahora más que nunca es hora de hacerte chequeos temporales , y vigilar esos problemas de salud que puedas tener.
  • Refuerza tus relaciones con tu entorno, participa en tu comunidad.
  • Busca ayuda entre amistades y familiares para que pasen un tiempo con tu familiar, mientras tu te “despejas”.
  • Tal vez se haga necesario ser mas constante con horarios y costumbres, por una parte ayudará a tu familiar y por otra de permitirá llevar una vida más predecible.
  • No te obsesiones con la situación, ni pienses demasiado en como puede ser el futuro de tu ser querido. Mejor utiliza el tiempo para aprovechar de su compañía.
  • Puedes acudir a Servicios Sociales para pedir asesoramiento sobre los recursos existentes.
  • Si ves que muchos de los factores de riesgo no puedes modificarlos, tal vez sea interesante pedir ayuda psicológica. Este tipo de profesionales puede entrenarte y asesorarte sobre la mejor forma de enfrentar situaciones poco controlables.
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