Dificultades de aprendizaje: La velocidad lectora.

Ya hemos hablado sobre la dislexia y aportado algunas estrategias para solventarla. Éstas, si bien son reading-speedbastante eficaces, precisan de mucho entrenamiento y paciencia, no obstante, la propia metodología no facilita que nuestros hijos adquieran una velocidad lectora adecuada. Esto es normal, ya que en definitiva estamos obligando a nuestros hijos a ser más cuidadosos a la hora  de identificar letras, sílabas y palabras. En estos casos, conviene hablar de las dos estrategias que nuestro cerebro usa a la hora de leer: la ruta fonológica y la ruta léxica. Inicialmente, cuando aprendemos a leer, lo hacemos identificando cada letra y sílaba con el conjunto de sonidos que corresponde, por eso silabeamos y hacemos una lectura lenta donde prima leer de forma correcta a hacerlo rápido y sobre la comprensión del texto. Las técnicas terapéuticas orientadas a solventar los problemas lectores de la dislexia se basan básicamente en reforzar la ruta fonológica.

 

En cambio, cuando ya vamos adquiriendo cierta soltura en el reconocimiento y asociación de letras o sílabas con sonidos, comenzamos a usar una ruta distinta: la ruta léxica, gracias a la cuál ya no necesitamos fijarnos en cada elemento que contiene la palabra escrita para identificarla y dotarla de significado, mas bien, ahora lo que hacemos es un “rastreo” general de la palabra, gracias a la cuál la reconocemos de forma global. Es como si tuviéramos en nuestro cerebro una copia de cada palabra aprendida y reaccionase al verla escrita, la reconoces y tu cerebro “se salta” los pasos descritos en la lectura fonológica. Esto facilita la rapidez lectora.

A veces sucede, que debido a una dislexia previa, haya sido compensada o no, una dificultad en la compresión global de textos u otras causas, a nuestros hijos les es difícil adquirir una buena velocidad lectora. Se hace necesario entonces entrenarlo para que, poco a poco, vaya mejorando esta habilidad. Pero, ¿qué podemos hacer desde casa para lograrlo?:

  • Incúlcale el amor por la lectura, procura que te vea leer, que haya libros en casa, que se comentan los argumentos de los libros que se leen. Analiza sus preferencias y cómprale libros relacionados con temas que le pueden gustar. Esto favorecerá que la lectura le resulte motivante, por lo que se esforzará en realizarlo de correctamente.
  • Anímalo a que no mueva la cabeza durante la lectura y que en cambio siga la línea sólo con la vista. Entrénalo en realizar movimientos horizontales con los ojos ( te puedes valer de un lápiz puesto a unos cuarenta centímetros de distancia y animarlo a que lo siga con la mirada, mientras tu lo mueves de izquierda a derecha).
  • Evita que el dedo sea el “indicador” de seguimiento sobre la línea de lectura.
  • Haz que los téxtos una vez leídos en voz alta, los vuelva a leer en voz baja.
  • Anímalo a que tome conciencia del número de palabras que es capaz de leer en un tiempo concreto ( normalmente un minuto). Por ejemplo puedes proponerle que haga un registro del número de palabras que lee en un minuto , así podrá visualizar mejor su avance.
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